westwallys:

“I love dance, but acting was always an inner ambition. The ballet world is so closed, and there was so much more I wanted to do. The thing about being a dancer turned actor is that you know what hard work is. It’s true. And I’m so fucking grateful for that. In dancing, you can work hard and improve and see the results. With acting, you can work hard and it’s still luck of the draw.” — Sonoya Mizuno.

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juradopormadonna:

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La última vez que me sentí así de sola también estaba en un cuarto de hotel. Hay algo en la fragilidad de estar en una ciudad en donde nadie me conoce, en donde nadie me espera, que me resulta interesante. Tal vez sea la posibilidad latente de desaparecer y aparecer a mi antojo, aunque a veces pienso que si nadie me conoce ni me espera, entonces no estoy ni desapareciendo ni apareciendo. Sencillamente estoy, navegando un tiempo muerto, probando tinas y envolviéndome en toallas suaves y costosas, mientras que el mundo sigue ocurriendo sin pausa detrás de la puerta de mi habitación.

Nadie se pregunta donde estoy. 

Y yo me regodeo en esa soledad. Camino desnuda por el cuarto y me tomo fotos que jamás enviaré a nadie. Invento un desfile de modas con la ropa que tengo en la maleta y la ordeno y desordeno en el clóset, fingiendo que esos muebles prestados son míos. Prendo el televisor y lo mantengo siempre prendido, para llenar con voces el silencio, y me quedo dormida arrullada con una película mal doblada. 

Una noche llegué medio borracha y me caí de bruces en el baño. Pensé: así deben morirse las estrellas de rock. Pensé: qué son todos estos pensamientos catastróficos que me acompañan. Pensé: ojalá no me haya reventado la cara porque no sería capaz de salir así en público. Pensé: estoy sola. Pensé: no quisiera levantarme, me duelen las rodillas. 

Otra noche duré mucho tiempo arreglándome para salir de fiesta. Me cambié unas cinco veces y le mandé a X y a ME varias posibilidades de ropa. Parecía como si me estuviera preparando para una cita romántica, aunque ese no era el caso. Tendí todo mi maquillaje sobre la cama y con cuidado me pinté, copiando cuidadosamente un tutorial de YouTube. Mientras me maquillaba pensé que tal vez esa noche terminaría en algo pero borré el pensamiento rápidamente. Continué matando tiempo hasta que llegara la hora de salir. Pedí room service porque no tenía ganas de encontrarme con nadie a la hora de la cena. Me tendí completamente arreglada sobre la cama y comencé a ver un reality sobre empresarios e inversionistas. Retoqué mi maquillaje y me cambié de ropa porque empezó a llover. Antes de salir del cuarto, decidí guardar el libro que tenía sobre la mesa de noche. Si volvíamos juntos a ese cuarto no quería que supieras que te estaba leyendo. 

Pero volví sola.

Otra noche me quedé pensando en algo que me había dicho una mujer en una biblioteca: “después de leer tu libro dejé de sentirme tan sola. Tan rara”.